Jurassic Park Veracruz

Babel
Jurassic Park Veracruz
Javier Hernández Alpízar
Como la película de Steven Spielberg (1993), basada en la novela homónima de Michael Crichton. Así es el estado de Veracruz.
No solamente porque en Veracruz no hemos tenido ni siquiera una falsa transición a la democracia con la alternancia sin alternativas, como otros estados (Chiapas, Oaxaca, Guerrero, por ejemplo) han tenido: Tomar un dinosaurio del PRI, abanderarlo por el PRD, o mejor, por una alianza PAN-PRD y que el priismo, en esencia y forma, siga gobernando. Bueno lo hubo a nivel de la alcaldía de Xalapa, un priista ganó por el PRD y eso fortaleció a un grupo de ex priistas que arribaron al poder, formaron Convergencia por la Democracia (Hoy, Convergencia Ciudadana) y han sido comparsas menores en la lucha por el poder en el estado. En fin, si por algún evento, como la llegada de un meteoro o algo así, se extinguen los dinosaurios priistas en el resto del país, sospecho que los maestros universitarios mandarán a Veracruz a sus tesistas a investigar cómo era el pleistoceno político, con los relictos priistas.
Pero eso es descender a la superficie. Es lo obvio. No, la analogía con Jurassic Park que me ocupa ahora es la siguiente. En el parque, con dinosaurios clonados del ADN encontrado en un mosquito fósil, ocurre algo contra las previsiones del científico- empresario que lo creó.
El señor empresario ha completado las cadenas de ADN usando las de un batracio. Pero ha hecho que todos los dinosaurios sean hembras (o todos machos, algo así) de manera que no se puedan reproducir. Mediante computadoras, alambradas electrificadas, ingeniería, tecnología de punta, cree tener todo bajo control. (Además genera empleos, hay desarrollo, derrama económica, etcétera…)
No obstante, todo se sale de control. Todo falla. Los saurios que el humano creía estúpidos resultan más inteligentes que más de un humano. La tecnología se ceba. Los dinosaurios se liberan.
Uno de los personajes, un científico, filosofa irónicamente sobre esa imprevisión soberbia. Resulta que el batracio cuyo ADN usaron tiene una capacidad rara. Cuando en su población hay muchos individuos de un sexo, algunos cambian de él para compensar, y se siguen reproduciendo. Lo mismo hicieron los dinosaurios de la novela. Y los aprendices de boy scouts prehistóricos se topan así con huevos de dinosaurio. “La vida encuentra su camino”.
Cuando en Coatzacoalcos, Veracruz, vemos a los pescadores sacando petróleo del río en lugar de peces, mientras los políticos se deshacen en demagogias tipo “todo el crudo, recuperado”, sabemos que la Ley de Murphie no miente: “Si algo puede fallar, fallará.”
Pemex, Laguna Verde, los proyectos mineros como el canadiense en Alto Lucero, las presas hidroeléctricas, los rellenos sanitarios con “tecnología de punta” como el de El Tronconal (el tiempo le dio la razón a sus detractores, pero sus defensores y beneficiarios directos ahora están más encumbrados, política y económicamente), las falsas remediaciones de derrames petroleros y la torta de azufre abandonada en Jáltipan.
Todos prometieron, todos prometen, todos prometerán, que todo está bajo control, gracias a las más alta tecnología.
Como el empresario de Jurassic Park, se dejan llevar por la ambición, el afán de lucro. Niegan toda seriedad a sus críticos, los acusan de ignorancia, de prejuicios, de “cerrazón”, aunque históricamente, hasta ahora, los críticos han tenido la razón. Las enfermedades (cáncer) alrededor de Laguna Verde, de las instalaciones de Pemex e industrias asociadas en el Sur de Veracruz, de Granjas Carroll en los límites entre Puebla y Veracruz, las inundaciones sobredimensionadas por el cambio climático (otra teoría de “catastrofistas”) cuyas víctimas son mágica y oficialmente reducidas a cero, como oficialmente no hubo una sola víctima de la explosión de Anaversa… siempre se dedican esconder la realidad bajo el tapete.
La gran diferencia con la fábula novelesca y cinematográfica Jurassic Park, es que en Veracruz no es la vida la que sigue su camino. Es la muerte la que sigue su camino.
Si llegara a ocurrir una fuga radiactiva como la que los opositores al proyecto minero Caballo Blanco quieren evitar usando el principio precautorio, no se podrá poner a los campesinos a recoger el crudo derramado. Sin minimizar el gran daño que ya la extracción petrolera hizo a Veracruz.
Por cierto, la página del M4: Movimiento Mesoamericano contra el Modelo Extractivo Minero “Estrategias para la defensa de la tierra y el territorio”, publicó en su sitio http://www.movimientom4.org/ que el miércoles 25 de enero, en la ciudad de México, en el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (Serapio Rendón 57-B, Col. San Rafael) a las 11:00 horas, habrá una rueda de prensa nacional con el tema Posicionamiento de LaVida ante el proyecto minero Caballo Blanco.
Es hora de que el tema se deje de discutir en una aldea mal gobernada por alcaldes con los codos de los sacos remendados y necesitados de limosnas. Es un tema de importancia nacional e internacional. Con los riesgos nucleares no se juega, no deberíamos permitirlo. Ni siquiera en un islote de atraso político como el Jurassic Park Veracruz.

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