¿En qué sentido Vandana Shiva es una profeta?

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Babel

¿En qué sentido Vandana Shiva es un profeta?

Javier Hernández Alpízar

A los pueblos de Temaca, Palmarejo y Acasico, que nos están defendiendo a todos…

Primero hay que aclarar que profeta y no profetisa, porque las mujeres están rechazando ciertos femeninos canónicos como “poetisa, profetisa, sacerdotisa, diaconisa”, así que mejor simplemente la profeta.

Luego, ¿por qué digo que Vandana Shiva es, en el mejor de los sentidos, una profeta?

Me parece que fue en un artículo de Esteban Jaimes donde aprendí que en la tradición hebrea había dos funciones importantes: una función sacerdotal, que tendía a ser institucional y pro status quo, en tiempos de Cristo, el templo era un gran negocio internacional, así que administrar su riqueza era como ser un Bill Gates de la época. La otra función es la profética: los profetas eran los sujetos encargados de la crítica espiritual- material: religiosa, moral, ética, política, económica, social… Tenían que decir verdades amargas, no podían ser complacientes, por ende, eran lo opuesto a la función sacerdotal conservadora, pues los profetas estaban a cargo de la negatividad, la crítica, impedir la esclerosis religiosa- cultural- política.

Alguna vez Esteban Jaimes me comentó que hoy siguen habiendo profetas: él pensaba que en su momento lo fueron Fidel Castro, Ernesto Guevara, el subcomandante Marcos. Personalmente estoy de acuerdo, sobre todo si se los lee como sujetos colectivos: la revolución cubana, el movimiento zapatista del EZLN, que ha dicho cosas proféticas en diversos momentos y creo que aún puede decir algunas… si el tiempo da para ello.

Pero qué dicen entonces los profetas: señalan lo que está mal, no dejan títere con cabeza, critican a la casta sacerdotal (la burguesía, la dictadura, los señores del poder y el dinero, los señores de la guerra, las megaempresas y sus proyectos de muerte) y hablan netas, dicen la verdad sin importar a quién incomoden (arriesgándose ellos mismos), hablan contra el poder, defienden la vida, la esperanza, la posibilidad del futuro, a los pobres: el huérfano, la viuda, al campesino robado cuando le pagan mal su cosecha, al comprador estafado cuando le pesan mal en el mercado. Siempre que pueden expulsan (sobre todo simbólicamente) a los mercaderes del templo.

Si hoy existiera un profeta, estaría entregado a la defensa de su pueblo, llamando las cosas por su nombre, sin importar las gramáticas y ortodoxias institucionales, hablando desde lo profundo de un pueblo que quiere seguir teniendo un futuro, un destino, y no ser meramente esclavo o ciego idólatra (siempre los profetas van contra el becerro de oro).

Vandana Shiva es algo más que una mujer científica y una ecofeminista, es una mujer de la resistencia gandhiana en la India, una defensora de la vida, de las semillas (nuestra relación con la tierra y con la vida) de las mujeres (encargadas de preservar las semillas y la vida), del buen vivir frente a la industria de muerte que fue primero de armas químicas, luego de agroquímicos de la revolución verde (desde entonces Monsanto en la vanguardia) y hoy de la ingeniería transgénica o los organismos genéticamente modificados, hechos para seguir vendiendo en una tierra cada vez más contaminada por tóxicos y venenos. Vandana Shiva habla en defensa de su pueblo y de los pueblos indígenas, campesinos y no campesinos del mundo, habla desde la defensa de lo espiritual (la semilla no es un cosa, es nuestra relación con la tierra), habla con verdades que incomodan (los científicos que dicen la verdad son presionados con campañas de dinero, mentiras y violencia), habla contra el poder (Monsanto y las demás empresas de transgénicos, pero también el sistema capitalista entero) y sobre todo contra la profanación de las fuentes de la vida: destruir las semillas es destruir la posibilidad de nuestra vida. La humanidad, dice Shiva, podría desaparecer en este siglo debido a la toxicidad: meten veneno en las semillas, las declaran su propiedad intelectual y presionan a los campesinos para que siembren la mala semilla.

Vandana Shiva no solamente enuncia la verdad, también llama a comprometerse con ella, a pasar a la acción, a defendernos.

En ese sentido, usando una palabra nacida de la cultura hebrea oriental pero occidentalizada vía el cristianismo, Vandana Shiva es una profeta.

¿Quiénes son la casta sacerdotal a la que Shiva (junto con el movimiento de la India e internacional para defender las semillas y la vida) enfrenta? Los tecnócratas que manipulan genéticamente a los seres y los sacerdotes del becerro de oro que hablan de una mano invisible que regula los mercados y saca misteriosamente el bien de las acciones egoístas de todos.

No es raro que la función profética la hayamos tomado o aprendido de culturas orientales como la hebrea, ahora la India, o los zapatistas que son mayas, porque la voz que defiende la vida se opone a los operarios de un poder que cosifica las relaciones y las vuelve oro, instituciones positivizadas, status quo. Desde luego en Oriente hay también despotismos (el proverbial “despotismo oriental”) pero al menos tienen una tradición profética que critica al poder y la injusticia, la opresión y la profanación- idolatría (Marx aprendió de ellos para criticar el fetichismo de la mercancía).

Finalmente, algunos pensadores de Occidente que han topado con el callejón sin salida y sin Minotauro que es el laberinto del pensamiento occidental y se han acercado lo más al Oriente que ellos (descendientes del Imperio Romano y su mezcla con los pueblos “bárbaros” del norte) podían: los griegos clásicos.

Vía ejemplo: Heidegger, un fragmento de La pregunta por la técnica: “A una región de la tierra, en cambio, se la provoca para que saque carbón y mineral. El reino de la tierra sale ahora de lo oculto como cuenca de carbón; el suelo, como yacimiento de mineral. De otro modo aparece el campo que cultivaba antes el labrador, cuando cultivar significaba abrigar y cuidar. El hacer del campesino no provoca al campo de labor. En la siembra del grano, entrega la sementera a las fuerzas del crecimiento y cobija su prosperar. Ahora hasta el cultivo del campo ha sido arrasado por la corriente de un cultivar de otro género, un cultivar (encargar) que emplaza a la Naturaleza. La emplaza en el sentido de la provocación. La agricultura es ahora industria mecanizada de la alimentación.”

Una visión de la tierra como un ser (un ente) que debe ser respetado y no emplazado ni provocado es más oriental que occidental. Emplazar, provocar y violentar a la tierra (y a las semillas y a los códigos genéticos) es obra típicamente occidental. Por ello Vandana Shiva recomienda todo el tiempo descolonizarnos. Y quien con toda la seriedad y el compromiso enuncia tales verdades cumple una función profética.

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